El dato más peligroso no es el falso. Es el verdadero, enseñado de forma que te lleva justo a la conclusión equivocada.
El truco del eje
Recorta el eje Y y una diferencia del 2% parece un abismo. Nadie ha mentido. Todos han entendido mal. Ese es el punto.
En datos, la honestidad no está solo en los números. Está en cómo los enseñas.